lunes, 4 de febrero de 2008

MUESTRA POETICA: RICARDO NAVIA


DELIRIO

Auxilio,
gritaba el árbol adentro de la oficina.
Me ahogo, decían sus ramas y observaban el macetero:
unos cuantos centímetros de tierra para poder afirmarse,
crecer, dar frutos y semillas.
Ningún arroyuelo cercano, ni rumor de agua donde ex tender las raíces.
Hacia arriba el cielo raso recién pintado; por la ventana un
sol lejano miraba hacia otra parte.
Atisbando la lejanía no era posible ver alguna nube próxima
que anunciara la lluvia.
¡Auxilio!
parecía gritar,
pensaba que gritaba,
ponía toda su vida en ese grito.

Pero nadie se daba cuenta de que existía.

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