viernes, 11 de septiembre de 2009

MUESTRA POETICA DE ALVARO LEIVA:

EL BEBEDOR DE LOS SENTIDOS
a
Parece ser un episodio a medias,
donde tus sueños también a medias
buscan en el finteo de la noche
tu cara embetunada y contra el piso.
Depositando en el lecho una endemia de peces
Mirando, cuando no haya lumbre despierta,
el destello de tu figura ampliada sobre el diván.
a
¿Quién nos despierta de la noche que nos vació
hasta la última gota?
a
Espero volver, eso sí,
a las ciudades prometidas.
Y golpear con martillo firme el portal del andén,
aunque no haya nadie
más que unos puchos arrumbados en el suelo
delatando al bebedor de los sentidos.
a
CONFESIONES DE UN NIÑO DE CUATRO AÑOS
a
Las marcas en el suelo.
En el camino las marcas de color blanco sobre el terraplén.
La juventud pasa, pisa inalterable.
a
Las marcas en el suelo.
Púber del imaginario, soy, por ser dos veces: blanco.
En el gris pedazo de concreto, sus iniciales.
—el desarrollo del sistema interno—
que es una pura y santa huevada.
a
Las marcas en el suelo.
A plena luz las marcas se suman a este vacío que brota desde las plantas,
brota desde las rejas, brota desde las cúspides y desde las gárgolas.
a
Las marcas en el suelo.
Más señales de ruta sobre la planicie floridana.
a
Las marcas en el suelo,
un borrado fenomenal en manos
de su mini-rabia contra las muecas del alfabeto.
—Pero, ¿qué sabes tú?
de las sombras dejadas en el suelo,
de la pictografía del dolor
y de las menudencias de pequeño gran hombre.
a

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