domingo, 18 de octubre de 2009

POEMA EL ASTRONAUTA DE PAVEL OYARZÚN

a
Inicio de la travesía en la llanura de la memoria.
a
Cantidad de años en el Tiempo de los Muertos.
a
Debo hacerme ciego. Vaciar el ojo por completo,
ver de otra manera: Que una luz antigua
construya una pupila de último minuto,
en la cuenca vacía.
a
Debo quedarme mudo hasta la raíz de la lengua,
y hablar un idioma de gesto póstumo,
en el paisaje solo.
a
- Cien años probables
Alrededor del Austro,
Que es todo el mundo conocido –
a
Girar a una velocidad inclaudicable.
Surcar el aire de otras épocas.
Romper la barrera del olvido.
Abandonar los años,
en el vértigo de los días atravesados
de orilla a orilla.
a
Travesía inaudita,
Montando en un caballo de viento,
Bajo cielos más jóvenes.
Cumplir órbitas completas.
Explorar el lugar.
Medir distancias precisas.
a
Ir al encuentro de los cuerpos inertes,
Desvastados en el claro del bosque, heridos a bala;
en las laderas de los cerros lejanos, boca abajo;
en el llano, a metros de la alambrada, perdiendo sangre.
a
Dar con ellos finalmente, cuando recién caídos y con rostro.
a
Señalar el sitio exacto. Construir un mapa.
a
Ir hacia aquellos cuerpos arrojados,
en las temporadas del pánico.
No para hacerlos hablar en su lengua muerta
-No hay alfabeto suficiente en este caso-
Sino para que sean cadáveres, después de tanto,
y amanezca la llanura con ese espectáculo.
a
Realizar el viaje con una fe ciega a cuestas.
Robar el fuego mortuorio.
Y hacerlo por la vida y su pujanza
en la zona más fría.
-El trauma del nacimiento-
Respirar un aire memorable,
por los caídos de bruces,
con las bocas llenas de la Tierra Prometida
hasta la garganta.
Aquellos que fueron rodeados.
Los que salieron con las manos en alto.
Los quemados con querosén.
a
*La palabra austronauta la tomé del músico magallánico Roberto Núñez, quien me autorizó para usarla.

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