sábado, 10 de octubre de 2009

VEDAYANA DE LA POETA HILDA PINO BRITO. CAMINO DEL CIEGO EDICIONES, 2009

A
Estimada Hilda:
A
Vedayana es un libro importante, escrito con la urgencia impostergable que da a luz las grandes obras artísticas. Urgente, pues, lejos de la artificialidad y el lujo, codifica una experiencia insoslayable que no pudo ser nombrada sino a través de Vedayana.
A
Sé que ésta es su primera publicación en forma de libro. Ha usted esperado mucho tiempo para dar a conocer esta obra, fruto de una cosecha larga y reposada, fuera del apresuramiento febril de quien busca el reconocimiento prematuro. Extrañará –a quien no la conoce a usted- el gesto de diferir la publicación de un libro de tan robusto valor. Pienso que esa tardanza obedece a su convicción de que cada cosa tiene su momento. Ahora es el momento de Vedayana. Nosotros -sus lectores- necesitábamos leerlo. Y usted se merecía ser querida y apreciada como lo que es: una poeta verdadera.
A
Vedayana la sitúa a usted en la mejor tradición (futura, pasada y presente) de nuestra poesía chilena. Un poema como Línea de fuego basta para hacerla merecedora del respeto sincero e irrestricto de todos los que amamos la poesía. Línea de fuego -una elegía a la luz- es un poema ejemplar que considero -por su fuerza, su potencia, su belleza violenta- a la altura de los Sonetos de la muerte de Gabriela Mistral. Sus alejandrinos -cuidadosos, impecables- colaboran en la sugestión de una letanía y una desesperación pausada. El miedo ante la posibilidad de la pérdida de la visión cierra un libro que se abre con la videncia. Quien habla aquí es alguien que se enfrenta a la oscuridad con el coraje del que hace del poema una forma de resistencia. Logra hacernos tomar súbita conciencia de nuestra propia ceguera: ceguera que nos impide apreciar, ver y agradecer el milagro de poder mirar el mundo.
A
Hay muchos que escriben poesía en esta larga y angosta franja de dolor; muchos los que publican profusamente y que obtienen premios, medallas y trofeos, pero los poetas de verdad (en su sentido más hondo) son contados con los dedos de una mano. Poeta no es aquel que simplemente escribe poemas, sino quien posee una visión monumental (y heterodoxa) de la realidad, extendida a todos los planos de su existencia. Hablo de una visión que -por su hondura, su radicalidad- excede por completo el lenguaje convencional. No existe para ella otra forma de expresión que no sea el poema; fuera de él hay sólo un silencio torturante. Usted es uno de esos pocos poetas verdaderos.
A
Gracias por este libro hondo, hermoso y enigmático. Un libro que me hubiera gustado escribir -o leer- antes de haber nacido.
A
Su lector, Rafael Rubio.

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