viernes, 5 de febrero de 2010

MUESTRA POETICA: DE JULIETA VALERO

Canción del empleado
a
Somos perros que abandonan perros.
Discurrimos por senderos que recuerdan el sonido de los enjambres.
A los dioses no les aguarda un futuro mejor.
a
I
Voy a morir y ésos son mis linajes.
a
He venido a un lugar donde la belleza se mide en piedras de hombre para decirme;
he venido y permaneceré hasta trazar un contorno con las partículas de lo invisible
un contorno que me declame: nombre, rostro, olor, vulva del pensamiento.
He venido a nombrarme justo antes de que mis ojos se abran para siempre.
a
Porque no nací hija de patricios, aunque guste de los frutos del mar y también simpatice
con la avena
a
porque no tuve habilidad para burlar a los mercaderes y no hay perdón, pues conocía las epidemias que esparcen
a
porque voy a morir de un mal elemental y va a ser en ausencia de héroes.
a
Ocurre algo sencillo y terrible:
a
el hambre condena, el frío condena
a
hay una muerte antes de la muerte y es una transacción
a
salvarse del hambre y el frío condena y en las horas se da una mudanza genocida donde
pierden la vida vida e imaginación.
a
No de niña y no sé cómo pero creí finalmente a los nigromantes que gritaban desde las
crestas de la ciudad
a
que la gesta había muerto, que es un tumor la pasión.
a
II
a
Voy a hablar para las niñas que aún se huelen las manos y me recuerdan
a
para los muchachos pescadores que me enseñaron a seducir a los vientos y a sumar su furia
a mi ruta
a
------mientras creían que hablaba su idioma
a
------mientras creían a dios y a dios de su parte
a
voy a hablar para los del encuentro irreparable
a
y voy a hablar para la dama con ojos de campiña y ubres de leches eternas. Ésa es mi
madre.
a
Ellos se merecen que pronuncie mi nombre antes de la extinción.
a
Mi recuerdo será la enredadera donde caiga la ciega que viene a usurparme
a
A imagen y semejanza.
a
Niñas, madre, Muchachos ¿Cómo advertiros?
a
------tiene un brillo que se hace imprescindible en el tiempo en que se fabrica una montaña
a
------tiene un libro donde encuentran nombre y sepultura todos los sabores y un pájaro al hombro que se traga un quejido y escupe un mapa.
a
En el arco que yo describa para habitarla, en esa lenta pirueta sobre aguas hediondas
consiste mi muerte.
a
III
a
¿Por qué yo?
¿O por qué no yo pincelada por la suerte de habitar los castillos del azar
el arrebato de antólogos facilitando la miniatura a mis siglos de dolor y digestión?
a
Sólo es hermosa la salvación del que casi está desconsolado.
Sólo entiende la salvación el herido grave.
a
Yo os respondería con la alegría sin gusano del padre primerizo y del patrón que halla peces
la del que expulsa su fluido y se ignora un instante
la del reo amordazado y todo era un simulacro
la del minero que reconoce de nuevo el solla alegría pura del animal en su siendo.
a
Esta bula que pido no le vale al atleta del oro
es despreciada por quien cree en la obra de los hombres
y es ignominia para los próceres del progreso.
a
Todos ellos tienen la ira y la razón, su reino en este mundo y su razón.
a
Si algo me salva prometo el agradecimiento del niño por su castigo, de los límites por el tahúr, del loco por la calefacción.
a
Pero sé que nada me absuelve; mis padres no son patricios y mi alma recela del vicio fingido y de la quietud de los yates. Nadie va a absolverme.
a
Y no vengo como la Princesa de los Placeres.
a
No conozco ingenios para volar más alto y hay días en que apenas puedo moverme.
No vengo a segregarme de los hombres ni a que pongan su medida a avergonzarse ante las perlas de mi sangre.
a
Sólo tengo la sangre de una edad y su color promete cansancio y fluye a la caza de ternura.
a
Perdonadme. Mi delito es haber comprendido cómo dibujaron esta desnutrición.
a
El rostro es una enfermedad, la conciencia una pandemia y yo sólo pido morir de mis males.
Pido espacio para fallecer.
Pido que vacíen la habitación de los juegos, que entre la luz y nadie distraiga el pánico de las paredes.
Pido domicilio para la transfiguración porque sólo en ella aprecio la palabra casa, satisfago a la semilla
a
del silencio y cojo cariño a la impasibilidad de los árboles.
a
Si alguien me salva de esta muerte por jornadas prometo confundirle con la salud.
Si algo me libra del evangelio de la utilidad prometo llamarle
a
causa de los colores
dominio de la imaginación
pan de lo ausente
a
libertad.

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