domingo, 22 de agosto de 2010

ARMANDO ROA MULTIPLICA SU POESÍA EN UN SOLO LIBRO


Desterrar la poesía anglosajona y dialogar con sus autores, es uno de los ejercicios favoritos de Armando Roa Vial (1966), un poeta particular dentro de la fauna de las plumas chilenas.
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Su obra, parte del cuestionamiento al lenguaje, a quien enfrenta y descuera. Su libro “El apocalipsis de la palabra y la dicha de enmudecer” da cuenta del conato. Luego de la muerte, la enfermedad como síntoma de la precariedad humana y del mundo kafkiano como temáticas ha escrito títulos como “Estancias en homenaje a Gregorio Samsa”, “Zarabanda de la muerte oscura” y “Los hipocondríacos no se mueren de miedo”.
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Obras que ahora se reúnen en una edición definitiva y en un volumen con el título de “Ejercicios de filiación”, que acaba de llegar a librerías por Editorial Universitaria. Además, Roa incluye un poemario nuevo, el que le da nombre al libro, donde dialoga, ahora, con poetas chilenos como Nicanor Parra, Pablo Neruda, Carlos Pezoa Véliz y Juan Luis Martínez.
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BLUES Y ROCK
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-¿Con qué poetas nacionales sientes afinidad literaria?
-Creo que, afortunadamente, hay muchas formas de hacer poesía. Mis afinidades más fuertes están, en verdad, con poetas en lengua inglesa, aunque en Chile hay dos poetas por los que siento especial cariño: Eduardo Anguita, por hacer una poesía reflexiva, que no le teme a fundir sensación e imagen con un pensamiento muy sólido, de hondura filosófica; y también debo mencionar a Jorge Teillier, embajador de la nostalgia en la poesía chilena, que supo articular el verso como delicada música de cámara.
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-La palabra y su significado, como cuestionamiento permanente, está presente en tus libros. Ahora, incluiste inéditos como “Casa de citas” asociado al tema ¿Hay una moral detrás de ese ejercicio?
-En una época de un individualismo feroz y de una aspiracionalidad desatada, sentí que ese ejercicio era una reivindicación del anonimato, un elogio de la obra polifónica, hecha de muchas voces, y también a la dimensión creadora de la lectura. Leopoldo Panero dijo algo muy cierto: “El poeta es sólo un corrector de pruebas”.
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-¿Te gustaría ahondar en otros temas?
-Mi obsesión actual es escribir un libro basado en las estructuras musicales y temáticas del blues negro, tipo John Lee Hooker, o de la forma cómo éstas fueron recepcionadas por grupos como los Rolling Stones. Creo que en el blues y en el rock hay una gran poesía que aún está ahí por descubrir.
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-En la solapa del libro te defines como “escéptico y anarquista”.
-Soy escéptico y anarquista en el sentido de no estar nunca arranchado en nada, de estar siempre instalando y desintalando, de sentir la vida y la experiencia estética como algo abierto, nunca concluso, de creer que los textos definitivos, como dijo Borges, son únicamente “frutos de la religión o el cansancio”.
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-¿Quién te gustaría que se gane el Premio Nacional de Literatura?
-El Premio Nacional es una de nuestras mayores supersticiones literarias.
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Por Javier García

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