sábado, 23 de enero de 2010

LOS INESPERADOS DE FRANCISCO VEJAR: HISTORIAS ESCRITAS EN PAPEL DE FUMAR.


Por Julián Gutiérrez
1.
El auge de la crónica en nuestros días, no solo parece ser el síntoma de la confirmación del “boon del testimonio” y la “crisis de la representación”; sino también, la manifestación explícita de una voluntad que intenta hacerse cargo de los desafíos del arte moderno. Esto es: buscar aprehender lo eterno desde lo transitorio, hacer visible lo invisible, construir la memoria común y establecer los vínculos entre pasado y presente.

Con su carácter trasgresor y subversivo, la crónica incuba un componente social y político íntimamente ligado a los propósitos señalados. La forma híbrida y fragmentada de su discurso, supone la existencia multicultural y fracturada de la vida social, así como una abierta intención de transgredir lo establecido. Esto, al descreer de la posibilidad de una escritura “total” y al situarse en una especie de transdiscursividad capaz de aunar los impulsos del ensayo y del testimonio, de la crítica y de la ficción, de la literatura y del periodismo. Además, al expresar el testimonio de una “verdad silenciada”, el cronista se sustenta en contra del poder y de los ocultamientos que la historia oficial promueve.

Claro ejemplo de lo anterior, son las crónicas de autores nacionales como Joaquín Edward Bello, Alfonso Calderón, Roberto Merino, Enrique Lafourcade, Pedro Lemebel, Francisco Mouat, Rafael Gumucio y del propio Francisco Véjar, por nombrar algunos.

2.
Francisco Véjar
, en su libro Los inesperados (Tajamar Editores, 2009), presenta 15 crónicas construidas a partir de lo que él mismo denomina, sus “andanzas literarias”. Experiencia de veinte años que le ha permitido ser testigo privilegiado de la vida y obra de cada uno de los 14 autores a los que se refiere. Ellos son: Claudio Giaconi, Armando Uribe, Enrique Volpe, Rolando Cárdenas, Efraín Barquero, Nicanor Parra, Miguel Serrano, Antonio Avaria, Enrique Lafourcade, Pedro Lastra, Carlos Olivares, Raúl Ruiz, Germán Arestizabal y Jorge Teillier.

Cada uno de estos creadores lleva la impronta de la urbe y de la experiencia corrosiva de la modernidad. De allí que sus retratos adquieran un tinte de recuperación y resistencia, frente a la fugacidad y el olvido. Aquí, el ojo del cronista se esmera en aprehender y dejar ver la transitoriedad de la vida y la angustia de existir, en una época en que aún se podía percibir el valor de los sueños.

Con una prosa hábil y directa, Véjar logra transmitir una mirada personal e íntima, capaz de develar, no sin dejos de nostalgia, pasajes desconocidos de la vida de escritores entrañables. Entre ellos, las extremadas vicisitudes de Claudio Giaconi; la desamparada muerte de Rolando Cárdenas Vera; la incomodidad y silencio de Efraín Barquero; la controvertida figura de Miguel Serrano; las inestabilidades materiales de Antonio Avaria; y la omnipresencia de Jorge Teillier, figura que cruza el libro de principio a fin. Todos escritores a quienes les une una integridad a toda prueba, producto de un encomiable compromiso ético y consecuencia ideológica, difícil hoy de encontrar.

3.
En este sentido, las crónicas de Francisco Véjar, no solo constituyen un registro de la vida cotidiana del Chile de fines del siglo XX; sino que, frente al olvido, son un necesario testimonio de un pasado ausente, o de una carencia necesaria de leer y tener presente, aunque sea como un deseo frustrado de realización en medio de la ignominia actual.

Francisco Véjar, en este su último libro, sigue fiel a la idea de convertirse en guardián de lo permanente, manteniendo abiertos los canales de comunicación entre los hombres y su pasado, de modo que nuestras vidas no pierdan el vínculo con lo más profundo de nuestra tradición humana. Todo un acto de justicia frente al olvido, para que nada (ni nadie) se pierda.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Por lo general no comentar en blogs, pero tu me obligaron a, increíble trabajo .. hermosa ...

Anónimo dijo...

Era una idea muy bonita! Sólo quiero decir gracias por la información que han compartido. Sólo seguir escribiendo este tipo de mensaje. Yo seré tu fiel lector. Gracias de nuevo.

Antonio Arroyo Silva dijo...

Espero esas crónicas, Francisco, por aquí por Canarias estamos pendientes de la gran literatura que se está desarrollando por ahí, y mi alegría es que la están haciendo amigos entrañables como tú, Leo Lobos, y una larga lista. Me han hablado de esos mismos autores que admiro, imagino en esta obra tuya llena de calor y poesía.
Julián, muy buena tu entrevista, me has alegrado.
Saludos desde Canarias.
Antonio Arroyo.

Leo Lobos dijo...

Gran libro, excelente trabajo, saludos y gracias por compertir,

Leo Lobos