viernes, 2 de abril de 2010

JAIME HUENÚN: "LA POESÍA ES NECESARIA COMO LOS SUEÑOS"


Por José Osorio
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Dentro de la poesía de los últimos años, uno de los hechos relevantes es la aparición de poetas de origen mapuche. Al calor de la lucha más visible del pueblo mapuche, en los últimos años se han instalado con mucha fuerza las voces de Elicura Chihuailaf, Leonel Lienlaf y Jaime Huenún, exponentes de una cultura que poco a poco ha tomado el lugar que se merece.
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"Valoro la diversidad, la democracia en la literatura. Y ése es un camino difícil en Chile, donde el ejercicio de la poesía ha adquirido visos de carrera funcionaria", nos señala este poeta que actualmente vive en Freire y el año pasado editó su último libro con Lom Ediciones: "Puerto Trakl". Nacido en Valdivia en 1967, estudió pedagogía en Castellano, ha ganado premios, concursos, becas y sus poemas están presentes en varias antologías. Actualmente trabaja en un texto de nombre "Reducciones", que se refiere a la forma en que el pueblo mapuche ha vivido en los últimos 120 años.
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El Siglo conversó con Jaime al calor de unas tazas de café.
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¿Qué es para ti la literatura y la poesía?
-"La literatura como instrumento para la preservación cultural, al menos en Occidente, ha probado durante siglos su eficacia. Los libros aún tienen poder, están -como diría un esotérico- "cargados"; pueden ser funestos, esperanzadores o una enorme revelación. Y ningún libro está de verás muerto. Se han quemado bibliotecas, sótanos repletos de archivos y memoriales y sin embargo esos textos reducidos a cenizas han sobrevivido en otros, en una frase, un párrafo, un titular al menos. Y ese libro oculto en las catacumbas, espera en silencio. Sabe que algún día será el puntal de otros libros y tal vez el fundamento de otro modo de pensar. La poesía sólo es posible describirla con poesía. Hay tantas definiciones de ella como poetas existen. Hay ocasiones en que la poesía se destruye a sí misma y, a veces, destruye sin piedad a sus "campanilleros", como decía el valdiviano poeta Jorge Torres. Poetas hubo en otros tiempos que brillaron en la corte, poetas de aclamadas plumas y de buen ver. La propia poesía se ha encargado de sepultarlos bajo siete capas de olvido, reduciendo a cascarilla la supuesta originalidad y profundidad de sus versos. Por eso, no se engañe nadie, en poesía sólo sobrevive la poesía, esa cosa alada, sagrada, mundana y contradictoria, bella y repulsiva a la vez, inútil pero necesaria, como los sueños".
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¿Cómo definirías la existencia de tu poesía?
-"Mi escritura poética existe porque me es, por ahora, inevitable producirla, aunque -como dice Armado Uribe- a veces me aburra y no tenga sentido en una sociedad que se desvive por tocarle las bolas al becerro de oro. Mi poesía es un gesto de silencio, un territorio para ilusos que quisieran sacar de sus cabezas aquello que somos cuando somos lo peor: un error irreparable, una especie muchas veces deleznable".
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¿Cómo ves el panorama literario?
-"El panorama literario en Chile está sujeto a muchos avatares extra literarios. Tenemos una institucionalidad cultural que levanta y depone escritores y que muchas veces distribuye los estipendios según los criterios de la publicidad, las notas sociales, las culpas y reparaciones históricas o las requisitorias del poder. En Chile abundan los concursos y eventos literarios, pero el público lector es una ínfima minoría. Los poetas siguen leyéndose a sí mismos porque, además de otras razones, existen más de tres millones de personas que no han completado la enseñanza básica; más de 64.000 mil niños y jóvenes desertan del sistema educacional cada año y un altísimo porcentaje de chilenos es incapaz de comprender y redactar textos sencillos. El panorama de la creación y la producción literaria, tal vez sea mejor en términos cuantitativos respecto del que existía en nuestra "temporada en el infierno" (más libros editados al año, más géneros cultivados), pero en términos socialmente cualitativos decrece cada día más, porque no hay interlocutores para esos libros. Creo que la calidad de un texto no sólo tiene que ver con sus valores literarios intrínsecos sino también con la capacidad de interlocución y diálogo crítico que pueda generar a nivel social. Son muchos los factores que influyen en este orden de cosas, sobre todo aquellos que se dejan caer desde la 'alta política' y desde el poder económico imperante".
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¿Y tu generación?
-"Creo que la generación de los 90 es más conocedora de poesía y está trabajando el eje del lenguaje, básicamente. En la década del 80 se trabajaba fundamentalmente la relación poesía-historia, poesía y política. De alguna manera se ha democratizado, cada poeta tiene una voz diferente y tiene que aportar su visión, su sensibilidad, su escritura. Al mismo tiempo, se ha producido una elitización de la poesía, sobre todo en el circuito de poetas universitarios".
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Elicura Chihuailaf habla de 'oralitura', como una forma de abordar la creación: ¿cómo te defines ante este concepto?
-"Yo me considero fundamentalmente un escritor y la oralidad, para todo escritor, es un plano del lenguaje que finalmente se resuelve en la escritura. Por lo demás, todo autor siempre ha construido sus textos considerando el habla de su tribu, los modos orales del lenguaje de su tiempo y la cultura en la que le ha tocado vivir. Lo cierto es que nunca han faltado autores con discursos reflexivos respecto de sus obras, lo que en muchas ocasiones ha llevado a endosarles un rótulo genérico, una especie de marca de fábrica, que en ocasiones ha funcionado y en otras no. Chihuailaf es un poeta conocido como tal por sus libros de poesía, es decir, por su escritura lírica. Si creyó necesario englobar su trabajo literario y tal vez el de otros autores indígenas en un concepto específico y diferenciador, está en todo su derecho. Considero, en lo particular, que mi escritura no calza en ese molde, pues soy un poeta nacido y criado en la urbe de provincia, instruido en la escuela chilena urbana, un huilliche citadino como casi el 70 por ciento de la población mapuche registrada por el INE. Y poseo una formación libresca que valoro y que trato de acrecentar, y una madre chilena a la que no voy a desconocer para erigirme en un representante más de una supuesta quintaesencia mapuche incontaminada, ágrafa y oral, absolutamente limpia de ocntimanciones".
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Tu último libro se llama "Puerto Trakl"… ¿Qué representan en tu vida y en tu obra los poetas Trakl y Teillier?
-"Trakl es un espectro que aún no acaba de decir lo suyo. Dueño de un tono sobrecogedor y un aura sombría pero esplendente, su fantasma recorre sin pausa los lenguajes y los espíritus desvelados. Teillier, primo hermano lírico del austríaco, es el poeta chileno que las nuevas generaciones más leen y admiran. Un escritor al que no le dieron el premio nacional por ser un alcohólico. El año 1994, lo conocí en Temuco. Le hablé de Vallejo y él me recitó, balbuceando, 'Idilio Muerto'. Su obra completa, seguramente se convertirá en una de las más difundidas a nivel hispanoamericano, no sólo en el mundo de los especialistas sino entre el público lector común, porque fue capaz de unir complejidad y sencillez, erudición y canto, las sombras y las luces de la poesía y de la existencia".
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El paisaje y la territorialidad mapuche, ¿qué representan para ti?
-"Los paisajes mapuches campesinos, desde hace más de 120 años, son reducciones, retazos de tierra que el Estado de Chile utilizó para acorralar a los indios derrotados militarmente en 1881. El botín de guerra -las tierras de la Araucanía y los grandes bosques fríos del sur profundo- fueron entregados, en gran parte, a los inmigrantes europeos y a los colonos criollos. En pocas décadas, los sectores más fértiles del oscuro y lluvioso territorio mapuche se transformaron en una campiña, en una ordenada granja germana o suiza; y los reductos asignados al pueblo mapuche por el "Señor Gobierno", en terrenos de subsistencia y caos. La miseria de la población indígena de San Juan de la Costa, Malleco y Cautín se agudiza cada día más. También la progresiva aculturación, la masiva diáspora hacia la urbe chilena, hacia las nuevas reducciones permitidas y planificadas por el Estado durante todo el siglo XX: la población callampa y las villas de departamentos o casas básicas. El paisaje mapuche, entonces, no puede ser en mi poesía sino el escenario de una degradación permanente y no el lugar ameno que muchos snobs amantes de lo exótico buscan en la lírica escrita por autores indígenas".
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Fotografía de Clemente Riedemann

1 comentario:

Kurtteim Guafftum dijo...

Excelente entrevista, me gusta mucho leer cosas así, comparto algunas ideas del concepto de hacer literatura!

Pásate por mi blog, léeme y visita mi revista digital :)

saludos!

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