ENTREVISTA A ROWSON YEBER: “Un poema logrado es compañía para la vida”
Por
Julián Gutiérrez
Rowson Yeber Abatto, en tanto poeta
y gestor cultural, es una de las figuras relevante de la escena literaria de
Ñuble. Nacido en la Base Naval de Talcahuano, además de ser Ingeniero de profesión
y destacarse por su labor en la difusión de la poesía y su vinculación con
instituciones culturales locales, Yeber ha cultivado la poesía desde hace
décadas y es autor de tres poemarios: Domicilio Público (2011), Crujir
de Fondo (2013) y poemas del país de adonde (2020). Trabajo que le
ha hecho merecedor de importantes reconocimientos y le ha permitido participar
en encuentros literarios nacionales e internacionales. El 2015 fue invitado por
el Instituto Cervantes para presentar su poesía en la ciudad de Toulouse,
Francia. El 2022 fue galardonado con el Premio Municipal de Artes de Chillán, en
la categoría Literatura, por su aporte a la cultura local. En dicha condición,
en julio de 2024 fue el encargado de inaugurar el encuentro “Chillán Poesía”,
organizado por el Grupo Literario Ñuble, con una lectura pública en la
Biblioteca Municipal “Volodia Teitelboim”. Actualmente colabora activamente con
la Casa Gonzalo Rojas en Chillán y realiza encuentros y talleres literarios en
colegios y bibliotecas municipales para fomentar el valor de la creación
poética en la comunidad.
Junto con ser valorado por su
estilo que dialoga con temáticas contemporáneas y su constante compromiso con
la descentralización de la cultura en el sur de Chile, Rowson Yeber se ha
ganado un merecido espacio en la tradición poética sureña. Desde Chillán
—ciudad de resonancias históricas y culturales profundas—
su poesía parece emerger como un acto de observación sensible y de compromiso
con lo cotidiano. La voz lírica que construye no busca el exceso retórico, sino
una cercanía honesta con la experiencia humana. Así lo refrendan autores como
Pedro Lastra, Ramón Riquelme y Mauricio Ostria, quienes, además de destacar la
rigurosidad y actualidad de su escritura, también destacan “la amplitud de su
registro temático” y “el fervor de su acercamiento a la poesía”, como señala
Lastra. En definitiva, se trata de una poética que, con intensidad y rigor, se
plantea como “una dolorosa búsqueda de sustento” del ser, el hacer y el saber
humano, donde “la perplejidad, la incertidumbre y el deseo pareciera asumir el
tono dominante” como bien dice Mauricio Ostria. Condición de una escritura que,
a decir del poeta Ramón Riquelme, transita con seriedad y gracia, convirtiendo
a Yeber en un poeta que sabe entretejer “los contrastes del hombre de hoy,
cargando el lenguaje con la máxima significación”.
Rowson Yeber representa, así, una
voz que aporta a la poesía chilena desde la periferia geográfica, recordándonos
que la literatura no se concentra únicamente en los grandes centros, sino que
se nutre de territorios, acentos y vivencias diversas. Su obra invita a una
lectura pausada y atenta, y confirma que la poesía sigue siendo un espacio
válido para pensar y (re)significar el mundo. Aquí su manera de ver ese propio
transcurrir y tránsito.
- ¿Cómo ocurrieron tus inicios literarios, en términos de
contexto, amistades e inquietudes?
-Los hechos son muy sencillos,
pero determinantes. Mis padres poseían una biblioteca breve, digamos 300 libros
alojados en una estantería rústica de maderita de pino. Lo más abundante eran,
justamente, títulos de poesía, filosofía y ciencia. Siempre los vi leyendo.
Tenían el canon clásico de literatura poética chilena y algunos autores
latinos. Incluyo a Whitman. Era yo muy niño e intentaba entrar en esos mundos
sin preguntarles nada, por las mías nomás. Otra cosa recuerdo: Mientras jugaba
a la pelota, se me aparecían imágenes, fragmentos, palabras leídas o algún
momento fónico, alguna melodía agradable, como epifanías de lo leído que
alentaban más la lectura. Todo esto como protolector -se entiende- ni pensar
aún en la escritura personal. Luego otro afortunado momento fue que, estando en
la biblioteca del Liceo de hombres, Narciso Tondreau de Chillán, descubrí por
"cazuela" dos conceptos de poesía que estallaron en el corazón mismo
de mi intuición literaria. Uno de Jean Cocteau: “Sé que la poesía es imprescindible,
pero no sé decir para qué”. El siguiente de Pablo de Rokha: “Poesía es la
palabra definitiva que tiende a desbordar las categorías de espacio y tiempo,
donde la máxima potencialidad del individuo, afronta la máxima potencialidad
del universo y le impone su ley imaginaria”. Aquí ya la cosa se desató. Acudía
continuamente a recitales poéticos, y esos poetas, de toda condición y
escritura, despertaron en mí la pregunta: ¿Puedo, como ellos, escribir?... Y
así lo hice.
- ¿Qué autores/obras han influido, fundamentalmente, en tu proceso
de desarrollo poético, y qué han gatillado en ti esos autores/obras?
-Hay algo curioso, por decir
algo. En Chile o los chilenos tenemos una expresión oral muy desmadejada. Una
dicción deficiente, no acabamos las frases, deseamos que se nos entienda
rápidamente, incluso utilizamos toda la gestualidad disponible para completar
nuestra opinión, deseos o comentarios. Todo esto es curiosísimo a la hora de
compararlo con lo escrito por nuestros poetas. El nivel de la escritura es
altísimo, parece que le hubiéramos hurtado los huevos al águila española del
castellano. Ahora, nombrar obras o autores puede, hasta cierto punto, leerse o
ser visto como un ejercicio de vanidad para un lector desprevenido y es
inevitable usar una adversativa, el pero o el sin embargo, ya que puestos en el
trance daré al menos unos apellidos. La parte por el todo. Veamos: Huidobro, de
Rokha, Parra, Rojas, del Valle, Mistral, Neruda, Barquero, Violeta, Teillier,
Castro, Anguita, Alcalde, O. Cáceres, Lihn, Hahn, Martínez, Cuevas, Maquieira,
Pohlhammer, Carrasco. Darío, Vallejo, Whitman... ¿Quién da más...o menos, a
ver?
-Y los poetas Gonzalo Rojas,
Pedro Lastra y Ramón Riquelme, que aparen en tu obra, ¿cómo se construyó tu
vínculo con ellos?
-Gonzalo Rojas influyó en mí de
manera indirecta. Primero lo conocí a través de mi profesión universitaria. Él
había comprado una propiedad en la localidad de la precordillera de Ñuble, en
los Lleuques. Necesitaba separar ese lugar del predio matriz que le dio origen
y me recomendaron. Le hice un levantamiento topográfico, los planos respectivos
y así solucionamos el problema. Es el famoso, Torreón del Renegado. El abogado
que nos contactó le dijo que yo escribía y se interesó en conocer los textos.
Desde ese momento fueron 10 años en los que trabamos amistad hasta su muerte.
Desde lo literario tuvo influencia porque siempre conversar con él era asistir
a un taller literario sin proponérselo. Le gustaba como leía yo en voz alta su
poesía y continuamente me pedía leerlo. Me corrigió también algunos escritos
muy acertadamente. La historia es mucho más larga. Da para varias botellas.
Pedro Lastra era casado con
chillaneja. En alguna oportunidad solicitó poetas en etapa incipiente. Fuimos
creo que seis. Leímos todos nuestras cositas y nos entregó sobre todo mucho
estímulo. Unos años después, y siendo él integrante del comité editorial de la
Universidad de Concepción, recomendó la edición de mi primer libro “Domicilio
público”. Fuimos también jurado del Primer Concurso Nacional de Poesía Pedro
Lastra, junto a Gonzalo Rojas. Este concurso lo organizó por única vez la
Municipalidad de Chillán Viejo. Nos seguimos encontrando en lecturas por todo
el país.
Ramón Riquelme fue un gran amigo.
Más que una influencia literaria, se trataba de convivencia. Él era un
deslenguado con el que me sentía muy a gusto.
- ¿Cómo caracterizarías, en términos generales, tu
propuesta creativa?
-Pienso a la poesía, al poema,
como un organismo acústico trabajado en un ancho dominio inesperado. Se escribe
porque se cree que uno tiene algo para decir o compartir. La forma mía es la
concisión, es importante la economía del lenguaje no en un sentido de ahorro de
palabras, sino elegirlas porque tienen más alcance. Con menos decir más y eso
se logra perfectamente. Ahí pienso que la poesía posee uno de sus secretos más
imponentes respecto de la narrativa. Ahora, si juegas a ser fantasma podando o
despiojando el poema hasta hacerlo incomprensible, corres el riesgo de
transformarte en uno.
Si llamamos propuesta creativa,
como indica la pregunta, a lo que escribo; tengo consciencia y disponibilidad
orgánica para recurrir a todo tipo de lenguaje. Las fuentes son inagotables,
todo puede servir en la expresión. Es muy interesante eso, la disponibilidad,
la apertura. Ahondando en lo poético, resuelvo lo estético en un sentido ético
también, sin esquivar ningún tema por doloroso, triste, desagradable o feliz
hasta el humor. Los temas son los mismos de siempre, enfrentados al abismo de
vivir se descubren nuevas formas del decir. Un poema
logrado es compañía para la vida.
- ¿Qué factores consideras determinantes en tu proceso
creativo?
-Lectura, lectura, lectura y
relectura. Permanecer en estado de alerta en la vigilia. La experiencia va
ensanchando el horizonte, formándose en la dinámica de cada día, no olvidemos
aquello tan meridiano: escribir poesía no pertenece al mundo mágico ni está
dado por iluminaciones cósmicas, es 99% de transpiración (trabajo) y 1% de
inspiración, pero ella te encuentra si estás trabajando. En una simple y
natural conversación de café bastaría una sola palabra para hallar un poema.
- A partir de tu visión estética, ¿qué elementos o
dimensiones atraen especialmente tu interés a la hora de leer poemas?
-La sonoridad, el objeto poético,
la disposición de las palabras en la página, el encadenamiento de los versos,
los blancos y silencios. Es muy importante la música del lenguaje, pues tiene
un alto valor cognitivo; no la música como la conocemos, sino aquella que se cree
descubrir en el fondo mismo de las palabras que se dicen en el poema. Por esto
me parece esencial elegir rigurosamente los vocablos que forman el texto. Cada
palabra tiene cualidades propias: sonoridad, temperamento, carácter,
temperatura y silencios que rodean esas palabras. Son como la música. La música
no es un sonido constante sino sonido y silencio en un mismo aire.
- ¿Cuál crees tú que es el rol principal de la poesía, o qué
función le asignas a la poesía desde tu experiencia como lector y escritor?
-Como todos los modos del arte,
lo primero es provocar placer estético. El arte no enseña ni demuestra, el arte
MUESTRA. De ahí en adelante que suceda cualquier cosa. Ahora sí creo que toda
obra lograda es porque está transida por la poesía. Cuando hemos hablado aquí
de sonido y silencio, vale la pena recordar que aquello que no se dice en un
poema es tan importante como lo que se dice. Y otra cosa para los interesados:
la poesía es inasible al pensamiento lógico, porque abandona el sentido
convencional de las palabras.
- ¿Qué trabajo literario estás desarrollando
actualmente?
-Estoy trabajando en una
antología personal que incluye textos inéditos y, adicionalmente, escribiendo
un guion para cine o pieza audiovisual de un poema mío del libro poemas
del país de adonde.
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