sábado, 20 de marzo de 2010

EL APOCALIPSIS DE LAS PALABRAS / LA DICHA DE ENMUDECER


Encontrarse con uno de los libros, entre comillas, claves de la poesía chilena que se está escribiendo hoy, es placer para un lector que trabaja en la contemporaneidad con el autor de este título altamente sugerente y decidor. Armando Roa (Santiago 1966) es de esos poetas que trabaja en las palabras al igual que un buscador en un microscopio. Pareciera buscar en ellas el significado mismo de la creación o la conformación del lenguaje primigenio. Descarta toda ruta temática externa al texto en sí, y basa su trabajo en dilucidar los escondrijos de la palabras hasta hacerla desaparecer, he ahí la dicha de la mudez, la no acción oral frente a la frustración según el autor, de que en la mudez se puede encontrar la poesía y dejar ser a las palabras . Según las palabras mismas del autor en su nota preliminar "La reivindicación del silencio como símbolo de la esencial precariedad de la palabra poética en una suerte de lógica suicida del verbo".

Relaciones mismas con la otra cara del título, el Apocalipsis de la palabras , es decir el fin, pero un fin escritural que por merecimiento es necesario usar en la misma escritura para retratarlo, desmenuzarlo y continuar su viaje al despeñadero de las palabras.

Se ha dicho de Roa que es un poeta técnico hasta la saciedad, yo creo que es un poeta buscador incansable de los diamantes finos de la comunicación en el género poético, como un relojero extinto que se busca, para reparar los engranajes más ocultos de un texto, en este caso, y debe rescatarlo de su mal funcionamiento, eso en si , es una virtud y no un defecto.

Asociado en su trabajo literario a grandes de la poesia chilena , como a Teillier, Uribe, Armando Roa, es además traductor de la poesía anglosajona, madre en cierta medida de la poesía en sus lenguas más primitivas y un propulsor de la poesía en habla inglesa.

El Apocalipsis de las palabras es un libro anteriormente editado en tiraje más reducido, por lo cual el autor se decide a reeditarlo en un tiraje de mayor número afinando las asperezas de la primera edición.

Surgen en este libro el juego de heterónimos y el detalle de surcar en las hojas desdibujando o dibujando la geografía de ciertas palabras para pavimentar su camino definitivo al silencio o su repronunciación extensiva en el tiempo . Roa trabaja para si, pero en el sentido de replantear el núcleo mismo de la palabra para silenciarla en el universo , dando la última oportunidad en este libro donde según el autor; " es ver cómo el mundo calla en el alma del poeta".

Como, los antiguos sistemas de comunicación oral donde el texto callaba para no existir, si no que solamente en el sonido, Roa ejecuta en la hoja el génesis de ese comienzo a la mudez, al silencio, con una suerte de acción definitiva.

El Apocalipsis no es el final, jamás será el final, es la ruta encaminada, el sendero inexplorado del silencio frente al paisaje enmarañado de las palabras.

Por Cristián Cruz

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