viernes, 2 de abril de 2010

JAIME LUIS HUENÚN: CEREMONIAS


Pocos poetas en Chile tan esenciales en tan pocas páginas. Jaime Luis Huenún, joven escritor valdiviano de ascendencia mapuche, ha venido publicando fragmentos de su obra en revistas y antologías con escasa publicidad y una estoica resignación ante el inexorable cáncer que lo asedia. Autor de una única obra Ceremonias y de un texto en gestación, Puerto Trakl, su "estética" se amplía hacia un repertorio cultural que va más allá de los enfoques etnoculturales, las transfusiones mestizas o los discursos indígenas puros.
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Desde la partida este libro es otro. ¿Poesía? Obviamente lo es: hay versos, hay ritmo, hay metáforas, hay canto, hay una simbología que recorre los textos y los rearticula permanentemente para que su lectura pueda hacerse en forma lineal o paradigmática. Pero su "estética" se focaliza en el movimiento y la transformación. No en vano su título es Ceremonias. Es el transfondo de un ritual ancestral el que preside la estructura siempre móvil y cambiante.
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Como canta el proemio de la inicial "Ceremonia del amor" con su entonación arcaica: "Los árboles anoche amáronse indios: mañió e ulmo, pellín/ e hualle, lineo e lingue nudo a nudo amáronse/ amantísimos, peumos/ bronceáronse cortezas, coigües mucho/ besáronse raíces e barbas e renuevos, hasta el amor despertar/ de las aves ya arrulladas/ por las plumas de sus propios/ mesmos amores triunfantes".
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Esta "ceremonia" inicial contrasta con la segunda, la "Ceremonia de la muerte", en donde el tono pausado y elevado de un sujeto que describe su empatia con la naturaleza, la amada y los otros, se transmuta en violencia, asesinato, desolación y angustia.
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La tercera sección titulada "Ceremonia del regreso" resalta la transgresión del género y se instala en un vórtice de múltiples voces y formas discursivas que incluye una serie de textos fragmentarios que se penetran unos a otros: memoria, diario, testimonio, discurso, parlamento, verso lírico, envíos, "dibujos", notas, crónicas, aforismos, etc. En realidad, se trata de una visión global, de un mosaico, de un mural en que todas las perspectivas se aunan en un canto donde la historia individual y la colectiva, el yo lírico o épico, los túes y los ellos entablan un diálogo por donde transcurre la visión del presente junto con el origen y en cuyo circular retorno se avisora el futuro: "Recuerdo en voz alta los nombres/ de los sitios que habitaron mis abuelos:/ el Molino de Oro camino a Hueyusca,/ el Salto de las Tres Tazas/ donde la piedra hace florecer/ un delgado estero silencioso... Veré saltar las carpas en el río Bueno/ y escucharé a medianoche, la música/ del barco de luz que vuela hacia el mar./ Llevaré flores a las tumbas de esos hombres./ Mañana, me digo, mañana/ cuando amanezca el sol".
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Ceremonias es un discurso auténtico, porque se sitúa sin aspavientos en el remolino de una cultura cruzada por todas las contradicciones y ambigüedades de su origen, dejando aflorar las múltiples voces con sus distintas entonaciones. La voz (las voces) de Huenún sin dejar de ser crítica(s) de una realidad silenciada, es a la vez lírica y apoteósica, reposada y elegiaca. Ni enteramente étnico ni totalmente occidental, este diestro poeta de ascendencia huilliche canta sin maniqueísmos ni sobredosis de "otredad", canta "el paso de los hombres/ a relámpago y sangre...la hoguera/ donde arden los huesos del largo sacrificio...la memoria/ que abraza en silencio la sombra/ y la luz".
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Por Naín Nómez

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