viernes, 30 de abril de 2010

ACERCA DE NADA O SOBRENADANDO, DE MALÚ URRIOLA.


por Marina Arrate
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Quisiera decir de este libro que es, a su modo, un libro místico o que nada indagando de tal modo el sentido, que se encuentra sorpresivamente en la senda del místico. Un místico postmoderno, ciertamente.
xLa escritura documenta el proceso por el cual la Yo-yo, supuesta hablante del texto, que va dialogando con un tú-tú (p.15), con un cierto aire didáctico amoroso, determina el fin de varias, queridas, perseguidas ilusiones:
x“los que sueñan que escriben y que escribiendo llegaran a alguna parte” (p.40), “en el fondo de ese mismo mar están los cuerpos de los que soñaron con cosas azules” (p. 40),
x“Los de entonces somos los mismos/ mas viejos y cobardes, pero los mismos. La historia es involutiva, un acueducto atosigado de ratas...Ah, qué cruel es el olvido”(49)
xEsta última cita nos remite al fin de la ilusión del progreso de la Historia. Nos recuerda el concepto de Historia de Walter Benjamín: la Historia que no va a ninguna parte, a propósito del cuadro de Paul Klee que él llamó El Ángel de la Historia.
xQuisiera citar el texto de Benjamin, no sólo porque es hermoso sino sobre todo porque honra el texto de Malú. Cito de Benjamin: “Hay un cuadro de Klee que se llama Angelus Novus. En él está representado un ángel que parece como si estuviese a punto de alejarse de algo que mira atónitamente, Sus ojos están desmesuradamente abiertos, abierta su boca, las alas tendidas. El ángel de la historia ha de tener ese aspecto. Tiene el rostro vuelto hacia el pasado. En lo que a nosotros nos aparece como una cadena de acontecimientos, él ve una sola catástrofe, que incesantemente apila ruina sobre ruina y se las arroja a sus pies. Bien quisiera demorarse, despertar a los muertos y volver a juntar lo destrozado. Pero una tempestad sopla desde el Paraíso, que se ha enredado en sus alas y es tan fuerte que el ángel ya no puede plegarlas. Esta tempestad lo arrastra irresistiblemente hacia el futuro, al que vuelve las espaldas, mientras el cúmulo de ruinas crece ante él hasta el cielo. Esta tempestad se llama el Progreso”. [1]
xMe explayo en la cita de Benjamin, que se la agradezco a Marta Contreras, con quien comentamos el libro de Malú Urriola y con quien desarrollé algunas de las ideas que apunto en esta presentación. La cita de Benjamin me hizo sentido desde varios ángulos. Sin duda, una de las líneas del texto es esa mirada atónita de la yo yo, contemplando las ruinas de pasadas ilusiones, pensando en el sentido de ese pasado y en el magno rol que las palabras tenían en ese proyecto.
Ahora,
x“Ah, las nubes se marchan/ la música de la fiebre de las palabras también se marcha, bajo la tierra los poetas del mundo,/ sobre la tierra unos cuantos mercenarios”(38),
x“Escribir es un ejercicio innecesario” (p. 27)/las hojas secas del otoño/ cuando un arremolinado viento las eleva, escriben mejor que nosotros”(p.27). “La poesía es una luz que deja tantos ciegos” (p.27)
xLa vieja pregunta de por qué se escribe y para qué, ronda el texto de manera obsesiva. La dedicatoria del libro ya nos lo anuncia de manera categórica. Está Isadora, la hija, que es una razón poderosa, por qué no, ¿why not?, pero además están “todos lo que saben que escribir es como no haber escrito nunca”. Un oficio imposible.
xDe todas las cosas impresionantes de este libro, una de las que más me llama la atención es la fuerza insistente, terca y porfiada con que la “hablante”, (ya no sé si este concepto sirve, lo utilizo a falta de otro mejor, a lo mejor las hablantes, las voces, una voz, una intuición de ser, de seres, que son susceptibles de reunirse bajo el primer sujeto del singular, se ajusten mejor). Cito:
x“He simulado ser alguien que no conozco y/ el hablante lírico se echó a dormir sus penas”(p. 16).
Y un poco más adelante:
x“A veces presiento que soy un algo al sur, un algo que no conoce el futuro, ni aprecia el pasado” (p. 16).
xEsta intuición de ser, distinta a aquella que sabe algo de sí, distinta a aquella que aglutina en torno de un supuesto eje yoico las experiencias que la articulan en el tiempo, -sobre todo pasado, futuro quizás – , más adelante dirá el “ego” (la ilusión de un yo apoyado en las más ríspidas convenciones, y que algo sugiere en relación al egocentrismo, la vanidad y la soberbia, esos pecados capitales); antes había dicho “yo yo” (ironía del engrandecimiento desmesurado del yo lírico, tan caro a la tradición poética).
xMás adelante dirá:
x“Cuando las palabras se marchan/ un yo probable y resbaladizo como las escamas de un pez/ brilla a mis pies./ He aquí la que se ha marchado de sí,/ la que vuela en caída libre”(p.87).
xUna pequeña digresión en torno a esta operación de escisión y desconocimiento del “yo”, que me recuerda la poesía de Pizarnik. “Cómo explicar con palabras de este mundo/ que partió de mi un barco llevándome”, dirá Pizarnik. La diferencia con ella estriba en el profundo sentimiento de soledad y devastación que invade los textos de Pizarnik. A Pizarnik, el yo, el mi, le es sustraído, llevado. Por el lado de Urriola, en cambio, “la que se ha marchado de si”, sugiere una acción más voluntariosa, el desprendimiento de algo que ha dejado de ajustarse a la vivencia de sí. Sugiere mas bien una mutación, o quizás un modo más ajustado de habérselas con uno misma. Por ejemplo:
x“mis pensamientos han estado completamente equivocados/ Este corazón iba a un lugar,/ yo a otro”.
xBueno, volviendo atrás, digo lo impresionante que me parece la porfía, la terquedad, la insistencia en no dejarse entrampar en ninguna ilusión, ni siquiera como decíamos recién, la de la identidad. Esta cuestión nos remite al proyecto poético de Malú Urriola, que ya desde su primer libro, se ríe “de nuestros necios congéneres” (45) los “cats”, de la poesía, el amor, la política, la trascendencia, la fama, la voluntad de redención por vía alguna. Y así este cuarto libro, como una cuarta estación en el viaje, en el viaje hacia la Nada, de la mano de un nihilismo voluntarioso (nada de depresiones ni de melancolías, piénsese en el brazo del tercer libro “Hija de Perra”), pero también un nihilismo irónico, paródico, juguetón y amargo. A modo de ejemplo quisiera mencionar un juego de la página 45. En ella aparece un globo de mono animado en cuyo interior leemos “Poesía versus Ficción”, es decir una conversión de la antigua sentencia Realidad versus Ficción. Ella condensa la ironía, sin duda trágica, o amarga, de la vocación, el propósito de ligar el arte a la vida, que condujo la poesía del siglo pasado. Se ha convertido el término Realidad por Poesía. En este libro, esa vocación sigue incólume. Sin embargo, se ha ironizado. La conciencia de la poeta instala en el libro las mediaciones, del lado de la realidad, que vuelven ese propósito virtualmente irrealizable. El recurso de colocarlo dentro de un globo de mono animado, propio del género del “comic”, instala el chiste del cliché y la parodia de los entretenidos recursos postmodernos. Y sin embargo, como un mono porfiado, he aquí nuevamente, del lado de la Realidad, a pesar de todo. Una loca aporía.
xEsta loca aporía, que no abandona la señal de la realidad y que, por ella misma, o quizás por ella misma, (cómo saber, como señala más adelante), va señalando el lugar de la Nada. Se trata de una ascesis. Una ascesis de Nadie que busca el camino a través de las palabras.
x“Cuando es tanto el silencio siento pudor de escribir,/ escribir es una pérdida falaz y me avergüenzo./ Arriba la inmensidad irreductible./ Abajo, ésta que no es nadie” (p.41).
xConvertida en Nadie desconecta el pasado, se encuentra en el grado cero. Comienzan a aparecer rachas de naturaleza: la tierra.
x“Cómo se apaga el recuerdo en tu cabeza,/ donde aún planean un par de palabras./ Lo que la tierra siente, puedo sentirlo,/ de roca fuerte vienen, de grietas, de humedad y raíces./ Contra la corriente voy. Naufraga vengo llegando” (p. 42).
xSea quien fuere que es, es alguien que nada.
xLas imágenes que aparecen en el texto, partiendo con la imagen del libro, un nadador moderno, en tonos azules, con gorro plástico y anteojos, con otro detrás, copia del primero, pero invertido, nos señala el segundo sentido, o el primero, ¿cómo saber?, que apunta Diamela Eltit en la contratapa: Nadar. O en la página 9, un hombre con una suerte de salvavidas antiguo, y las palabras abajo “sobrenadando”. En la página 17, una cabeza de buzo, y abajo con la lógica invertida “adentro el agua, afuera el aire”; en la página 21, el dibujo de un hombre nadando, un dibujo didáctico de la braceada del estilo mariposa, brazo izquierdo arriba, la cabeza bajo el agua, sin levantar la cabeza: un pez en el agua; en la página 23, el buzo bajo el agua con la leyenda abajo: “los días fueron brotando hasta convertirse en un ancho mar”; en la página 69 una foto de cabeza de pez, con la siguiente leyenda abajo. “That’s the poetry genius/ Un gran pez no muerde el anzuelo./ Ni se calcina mirando el mar”; en la página 71, el dibujo de un pez y abajo la orden “push/ y a la nada vamos”.
xEl hombre como un pez que nada. Que nada en la realidad que a la nada va. Los siguientes versos de la página 86 pueden enriquecer esta simbología:
x“En el fondo del ojo de un pez, hay un pez sin fondo. Por el agujero del ojo del pez puedo llevarte al mar,/ You know, el lenguaje es una convención,/ y mi único Paradise lo pongo a tus pies”.
xPor el ojo del pez se va hacia la nada. El uso ambivalente de la figura del pez con su fuerte reminiscencia cristiana, es igualmente alucinante. Por el agujero del ojo del pez caemos al infinito. Que se pone a los pies del otro. En gesto de amor.
xY más allá:
x“Se abre una flor en el centro de la nada/ y camino por la ciudad de la nada/ leyendo sus luminosos de nada....No me preguntes dónde estamos, yo qué se./ Saber, con certeza saber/ es un verbo tan extenso, que ni todas las vidas, ni todas”(92).
xAdiós con la pretensión de saber algo, si es que eso es posible. La imagen que sigue se encuentra en la página 74, una mano sujetando un aerógrafo y en posición de escribir. Nadar como escribir. Luego, en la página 82, el dibujo de un corazón anatómico. Otra ilusión, contra la cual se yergue la escritura. Finalmente, en la página 84 el dibujo de un pié de frente, a cuyo través se pueden apreciar los huesos. Abajo, los siguientes versos: “Esta nada es múltiple, por ello también puedo ser un árbol,/ una piedra, un guijarro del camino./ Yo puedo ser el talón de tu pié y andar contigo sin que lo notaras”. La identidad de la hablante se ha diluido, difuminado, de tal modo que es susceptible de plegarse a las infinitas formas de la naturaleza: un árbol, una piedra, un guijarro, también una parte del cuerpo del otro, “el talón de tu pie”.
xUn estudioso de la simbología afirma “que el pie es el símbolo del alma, acaso por ser el soporte del cuerpo, el que lo aguanta en su posición erecta”. [2] La que nada y resiste, la que nada y escribe, la “que se debate contra el consagrado poder de las aguas” en palabras de Eltit ahora y en la contraportada, es el alma.
xUn destello se abre y se cierra:
x“Trato de escribir mientras una hormiga intenta caminar sobre mi mano./ De cosas como éstas, están hechos los días” (p. 98)
xLa miniaturización de la experiencia nos recuerda el espíritu de la poesía japonesa del hai-ku. Octavio Paz señala leyendo a Basho: “(nos habla de) ese sentimiento de universal simpatía con todo lo que existe, esa fraternidad en la impermanencia con hombres, animales y plantas, que es lo mejor que nos ha dado el budismo. Para Basho la poesía es un camino hacia una suerte de beatitud instantánea y que no excluye la ironía ni significa cerrar los ojos ante el mundo y sus horrores”. [3]
xQuisiera referirme finalmente al inicio y al cierre del libro, o al menos a una parte de ellas:
xAl inicio, la advertencia, didáctica:
x“No seas light, muchacho, detrás de todo lo que ves/ de lo que alcanzas a ver hay una vida entera,/ sólo que te nublan los ojos tantas nubes/ que vienen y se van, vienen y se van, vienen y se van,/ como las palabras” (p.12)
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Un poco antes de los versos finales, la advertencia didáctica:
x“No seas posmoderna, muchacha,/ delante de todo lo que ves,/ de lo que alcanzas a ver/ hay una vida fugaz,/ sólo que te nublan los ojos tantas nubes/ que nunca vienen ni se van,/ que nunca vienen ni se van, como las palabras”(100).
xLa paradoja que dice una cosa y después la niega nos recuerda que no hay manera de decir qué son las palabras, tampoco la vida, entera, fugaz. Afirma y niega a un mismo tiempo. Recordamos el libro de Juan Luis Martinez “La Nueva Novela”, cuando decía “Nada es Real”. “Todo es Real” [4] (4). En la paradoja se restablece el enigma, el no saber, la Nada. Como recurso de enseñanza místico, los cuentos sufíes, el budismo, así como en el cristianismo primitivo las parábolas, hacen uso del recurso de la paradoja para guiar al aprendiz o al discípulo al camino de la Nada, el camino que le señala la puerta de salida de las engañosas mallas y trampas de la ilusión. La ascesis permite reconocer la ilusión y verla como un espejismo, un reflejo, Nada.
xEl libro se cierra con el agua anegando los ojos:
x“Un zumbido azota mis oídos/ hasta que se convierte en un silencio azul,/ tan azul, que ni el azul mismo podría parecérsele”(101).
xNo pude dejar de recordar la película Azul Profundo, en la que el buzo opta finalmente por irse con sus hermanos, los delfines. En un momento profundamente angustioso, en que nosotros asumimos convencionalmente que debía optar por la vida en tierra, el protagonista se sumerge en las aguas, y abandona el casco de buceador. Así como el buzo de la película, este libro asume, como opción política, estética y vital, la paradoja que reúne Realidad y Nada, y convertido en acontecimiento, en el sentido de Benjamin, opta por sumergirse en el azul de las aguas.
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BIBLIOGRAFIA:
[1] En Walter Benjamín: La Dialéctica en Suspenso. Fragmentos sobre la Historia. Traducción, introducción y notas Pablo Oyarzún Robles. Ed. Arcis/Lom., 2002, Santiago, Chile, pp. 53 – 54.
[2] En Juan Eduardo Cirlot: Diccionario de Símbolos. Ed. Labor, España, 5ª Edición, 1982, pp. 361 – 362.
[3] En Octavio Paz: El Signo y el Garabato, Ed. Seix Barral, Barcelona, 1991, p. 135 – 136.
[4] Estas dos sentencias se encuentran en las solapas del libro de Juan Luis Martínez, La Nueva Novela, Eds. Archivo, Stgo, Chile, 1977. A propósito de estas mismas dos sentencias, Eugenia Brito escribe: “Todo es real es entonces igual a Nada es real, lo que significa que, la propuesta de este texto pone entre paréntesis por insuficiente la noción de “realidad” y por castradora, la noción de “razón”. En Campos Minados. Literatura Post Golpe en Chile, Ed. Cuarto Propio, 2ª. Ed., Nov, 1994, p. 29.
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viernes, 2 de abril de 2010

JAIME HUENÚN: "LA POESÍA ES NECESARIA COMO LOS SUEÑOS"


Por José Osorio
xDentro de la poesía de los últimos años, uno de los hechos relevantes es la aparición de poetas de origen mapuche. Al calor de la lucha más visible del pueblo mapuche, en los últimos años se han instalado con mucha fuerza las voces de Elicura Chihuailaf, Leonel Lienlaf y Jaime Huenún, exponentes de una cultura que poco a poco ha tomado el lugar que se merece.
x"Valoro la diversidad, la democracia en la literatura. Y ése es un camino difícil en Chile, donde el ejercicio de la poesía ha adquirido visos de carrera funcionaria", nos señala este poeta que actualmente vive en Freire y el año pasado editó su último libro con Lom Ediciones: "Puerto Trakl". Nacido en Valdivia en 1967, estudió pedagogía en Castellano, ha ganado premios, concursos, becas y sus poemas están presentes en varias antologías. Actualmente trabaja en un texto de nombre "Reducciones", que se refiere a la forma en que el pueblo mapuche ha vivido en los últimos 120 años.
xEl Siglo conversó con Jaime al calor de unas tazas de café.
x¿Qué es para ti la literatura y la poesía?-"La literatura como instrumento para la preservación cultural, al menos en Occidente, ha probado durante siglos su eficacia. Los libros aún tienen poder, están -como diría un esotérico- "cargados"; pueden ser funestos, esperanzadores o una enorme revelación. Y ningún libro está de verás muerto. Se han quemado bibliotecas, sótanos repletos de archivos y memoriales y sin embargo esos textos reducidos a cenizas han sobrevivido en otros, en una frase, un párrafo, un titular al menos. Y ese libro oculto en las catacumbas, espera en silencio. Sabe que algún día será el puntal de otros libros y tal vez el fundamento de otro modo de pensar. La poesía sólo es posible describirla con poesía. Hay tantas definiciones de ella como poetas existen. Hay ocasiones en que la poesía se destruye a sí misma y, a veces, destruye sin piedad a sus "campanilleros", como decía el valdiviano poeta Jorge Torres. Poetas hubo en otros tiempos que brillaron en la corte, poetas de aclamadas plumas y de buen ver. La propia poesía se ha encargado de sepultarlos bajo siete capas de olvido, reduciendo a cascarilla la supuesta originalidad y profundidad de sus versos. Por eso, no se engañe nadie, en poesía sólo sobrevive la poesía, esa cosa alada, sagrada, mundana y contradictoria, bella y repulsiva a la vez, inútil pero necesaria, como los sueños".
x¿Cómo definirías la existencia de tu poesía?
-"Mi escritura poética existe porque me es, por ahora, inevitable producirla, aunque -como dice Armado Uribe- a veces me aburra y no tenga sentido en una sociedad que se desvive por tocarle las bolas al becerro de oro. Mi poesía es un gesto de silencio, un territorio para ilusos que quisieran sacar de sus cabezas aquello que somos cuando somos lo peor: un error irreparable, una especie muchas veces deleznable".
x¿Cómo ves el panorama literario?-"El panorama literario en Chile está sujeto a muchos avatares extra literarios. Tenemos una institucionalidad cultural que levanta y depone escritores y que muchas veces distribuye los estipendios según los criterios de la publicidad, las notas sociales, las culpas y reparaciones históricas o las requisitorias del poder. En Chile abundan los concursos y eventos literarios, pero el público lector es una ínfima minoría. Los poetas siguen leyéndose a sí mismos porque, además de otras razones, existen más de tres millones de personas que no han completado la enseñanza básica; más de 64.000 mil niños y jóvenes desertan del sistema educacional cada año y un altísimo porcentaje de chilenos es incapaz de comprender y redactar textos sencillos. El panorama de la creación y la producción literaria, tal vez sea mejor en términos cuantitativos respecto del que existía en nuestra "temporada en el infierno" (más libros editados al año, más géneros cultivados), pero en términos socialmente cualitativos decrece cada día más, porque no hay interlocutores para esos libros. Creo que la calidad de un texto no sólo tiene que ver con sus valores literarios intrínsecos sino también con la capacidad de interlocución y diálogo crítico que pueda generar a nivel social. Son muchos los factores que influyen en este orden de cosas, sobre todo aquellos que se dejan caer desde la 'alta política' y desde el poder económico imperante".
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¿Y tu generación?-"Creo que la generación de los 90 es más conocedora de poesía y está trabajando el eje del lenguaje, básicamente. En la década del 80 se trabajaba fundamentalmente la relación poesía-historia, poesía y política. De alguna manera se ha democratizado, cada poeta tiene una voz diferente y tiene que aportar su visión, su sensibilidad, su escritura. Al mismo tiempo, se ha producido una elitización de la poesía, sobre todo en el circuito de poetas universitarios".
xElicura Chihuailaf habla de 'oralitura', como una forma de abordar la creación: ¿cómo te defines ante este concepto?-"Yo me considero fundamentalmente un escritor y la oralidad, para todo escritor, es un plano del lenguaje que finalmente se resuelve en la escritura. Por lo demás, todo autor siempre ha construido sus textos considerando el habla de su tribu, los modos orales del lenguaje de su tiempo y la cultura en la que le ha tocado vivir. Lo cierto es que nunca han faltado autores con discursos reflexivos respecto de sus obras, lo que en muchas ocasiones ha llevado a endosarles un rótulo genérico, una especie de marca de fábrica, que en ocasiones ha funcionado y en otras no. Chihuailaf es un poeta conocido como tal por sus libros de poesía, es decir, por su escritura lírica. Si creyó necesario englobar su trabajo literario y tal vez el de otros autores indígenas en un concepto específico y diferenciador, está en todo su derecho. Considero, en lo particular, que mi escritura no calza en ese molde, pues soy un poeta nacido y criado en la urbe de provincia, instruido en la escuela chilena urbana, un huilliche citadino como casi el 70 por ciento de la población mapuche registrada por el INE. Y poseo una formación libresca que valoro y que trato de acrecentar, y una madre chilena a la que no voy a desconocer para erigirme en un representante más de una supuesta quintaesencia mapuche incontaminada, ágrafa y oral, absolutamente limpia de ocntimanciones".
xTu último libro se llama "Puerto Trakl"… ¿Qué representan en tu vida y en tu obra los poetas Trakl y Teillier?-"Trakl es un espectro que aún no acaba de decir lo suyo. Dueño de un tono sobrecogedor y un aura sombría pero esplendente, su fantasma recorre sin pausa los lenguajes y los espíritus desvelados. Teillier, primo hermano lírico del austríaco, es el poeta chileno que las nuevas generaciones más leen y admiran. Un escritor al que no le dieron el premio nacional por ser un alcohólico. El año 1994, lo conocí en Temuco. Le hablé de Vallejo y él me recitó, balbuceando, 'Idilio Muerto'. Su obra completa, seguramente se convertirá en una de las más difundidas a nivel hispanoamericano, no sólo en el mundo de los especialistas sino entre el público lector común, porque fue capaz de unir complejidad y sencillez, erudición y canto, las sombras y las luces de la poesía y de la existencia".
xEl paisaje y la territorialidad mapuche, ¿qué representan para ti?-"Los paisajes mapuches campesinos, desde hace más de 120 años, son reducciones, retazos de tierra que el Estado de Chile utilizó para acorralar a los indios derrotados militarmente en 1881. El botín de guerra -las tierras de la Araucanía y los grandes bosques fríos del sur profundo- fueron entregados, en gran parte, a los inmigrantes europeos y a los colonos criollos. En pocas décadas, los sectores más fértiles del oscuro y lluvioso territorio mapuche se transformaron en una campiña, en una ordenada granja germana o suiza; y los reductos asignados al pueblo mapuche por el "Señor Gobierno", en terrenos de subsistencia y caos. La miseria de la población indígena de San Juan de la Costa, Malleco y Cautín se agudiza cada día más. También la progresiva aculturación, la masiva diáspora hacia la urbe chilena, hacia las nuevas reducciones permitidas y planificadas por el Estado durante todo el siglo XX: la población callampa y las villas de departamentos o casas básicas. El paisaje mapuche, entonces, no puede ser en mi poesía sino el escenario de una degradación permanente y no el lugar ameno que muchos snobs amantes de lo exótico buscan en la lírica escrita por autores indígenas".
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Fotografía de Clemente Riedemann

PUERTO TRAKL DE JAIME HUENÚN: EL LUGAR REAL DE LA POESÍA


Antes que todo debo manifestar mi alegría al presentar el libro Puerto Trakl del poeta Jaime Huenún, recientemente ganador del Premio Pablo Neruda (2003). Cuando me enteré de la noticia, quise felicitarlo por esos mismos días. Pero el azar que impone una tecnología que, aparentemente, "ordena" y facilita el trabajo, hizo que perdiera cualquier seña domiciliaria. Hoy puedo hacerlo a modo de presentación.
xParte de la poesía de Huenún ha dado cuenta del "choque" intercultural que ha experimentado la sociedad mapuche (huilliche, en este caso) de los fenómenos de emigración campo-ciudad en la zona sur de nuestro país. En esa zona de su poesía encontramos cierta dosis de épica lírica, presente en gran parte de la llamada poesía "étnica" chilena. Pienso en Ceremonias, algunos de sus poemas publicados en la antología Zonas de Emergencia o Ül, etc. Sin embargo, y aquí mi particular valoración de su obra, ha sido capaz de abandonar estos temas tan políticamente correctos y populares para hacerse cargo también de sus propias e individuales fuerzas y obsesiones poético-literarias. Este "salto" tiene lugar de manera elaborada y levemente narrativa en el libro que hoy presentamos.
xPuerto Trakl, misterioso título que nos remite a un lugar incógnito, que pareciera existir en algún fiordo o isla del sur extremo de nuestro país, a la manera de Melinka, Bahía Inútil o Isla King (todos nombres exóticos o absurdos para estas latitudes). No obstante, revisando el mapa, Puerto Trakl no figura allí. Un espacio así nombrado sólo puede existir en los espacios y geografías literarias. En este gesto da cuenta el autor de su pasión por los libros y sus autores. Se trata de un lugar mítico / poético, si se me perdona el lugar común. Pero no a la manera de un lugar perdido, una arcadia pasada e irrecuperable de la manera que plantea aquello que Teillier y otros denominaron "lo lárico". Al contrario. El libro construye un espacio poético real, no añorado. Un puerto que, como todo aquel que se precie de tal, constituye un gran bar a donde van a recalar los poetas / embarcaciones: náufragos los unos, marinos jubilados, los otros. Un mundo imaginado, tal vez, pero no por ello menos "existente": se trata, desde mi perspectiva, del universo literario particular del hablante. Y para acceder a él poseemos al menos de entrada una clave: Trakl.
xEl poeta de origen austriaco Georg Trakl, tan caro para tantos de nuestros "láricos", escribe en su último poema Grodek acerca del suicidio, aparentemente motivado por su participación en una batalla homónima a principios de la Primera Guerra Mundial. Cito brevemente unos versos, hermanados con la poética de Huenún en este libro. Versos traducidos, dicho sea de paso, por nuestro amigo Breno Onetto, hoy aquí presente:
xTodas las calles acaban en una larga podredumbre. (...) la caliente flama del espíritu alimenta hoy un violento / dolor; al vástago nonato.
xAquí el hablante "baja" a Puerto Trakl sumergido en una atmósfera de misterio y melancolía. Quiere narrarnos su viaje. No obstante, el lugar no lo acoge como un "remanso" cálido de auditores dispuestos. Por el contrario, el escenario es decadente, solitario y apátrida. Un mundo imaginario a la manera de los cuentos o fábulas infantiles, en los cuales los nombres de los personajes y objetos "normales" son sustituidos por sus versiones fantásticas: Hotel "Melancolía", Madame "Su", capitán "Melville". Reminiscencias de lugares que navega y en los que desembarca un Maqroll, por ejemplo. Un puerto imposible, poblado, sin embargo, de personajes posibles. Personajes familiares al imaginario nostálgico, trágico y etílico que podemos encontrar en muchos de los oscuros y perdidos bares de nuestro sur chileno-indígena. Un puerto al que se llega, en el que se pierde la propia lengua y del que no se puede escapar. Metáfora, tal vez, de la poesía. Puerto-representación de los fracasos humanos de los que -al menos por medio del lenguaje- no podemos huir. Allí el "Bar" constituye el escenario de la poesía, la marginalidad y el desencanto. Una verdadera pasarela, irónicamente, claro, de "la gloria del mundo", Huenún dixit.
xPor todo lo anteriormente dicho, pudiera pensarse que se trata de un poemario lleno de intertextualidades y referencias a cierta literatura. Pero no es así. Los poemas no pierden su lirismo y capacidad evocadora; constituyendo así unidades autónomas, posibles de leer y disfrutar de manera independiente. Puerto Trakl pudo caer en la tentación de ser un libro "programático", como tantos que abundan por ahí y que, escritos a partir de una idea o tema que asegure atractivo y efecto, puede llegar a convertirse en una letanía de artificios inconducentes y reiterativos. No es éste de ninguna manera el caso.
xPor Antonia Torres A.

PUERTO TRAKL: DONDE VAGAN LOS POETAS.


Puerto Trakl, de Jaime Luis Huenún (Editorial Lom, 2001), es la segunda entrega de este poeta nacido en Valdivia en 1967. Antes, en Ceremonias (1999), nos había brindado un sólido conjunto de poemas que destacan, de un lado, por el entrelazamiento de la tradición mapuche (que pesquisa y recibe de su estirpe) con la europea (que incorpora a través de su formación escolar y, sobre todo, universitaria) y, por el otro, por búsquedas formales a veces muy logradas. El resultado: versos que emocionan y, a la vez, comunican, con una belleza nueva, pensamientos y visiones. Los poemas reunidos en Puerto Trakl, aunque publicados con posterioridad, podría alguien conjeturar que fueron escritos antes que Ceremonias porque dan la impresión de ser más bien, un paso atrás o, al menos, una vacilación.
xEste poema es una unidad, interrumpida visual y rítmicamente sólo por los espacios en blanco, que narra el viaje del narrador-poeta desde la llegada al puerto, su deambular por él y su final alejamiento. El puerto, parece ser un lugar más imaginario que real o quizás un estado del alma y no un espacio físico. El paso del poeta por allí, una suerte de descenso a los infiernos, es casual en su llegada y en su salida. Huenún no abre el sentido de este tránsito. No hay aprendizaje alguno del poeta. "Sin amigos, sin dinero, sin reputación / vuelvo a mis antiguos días".
xAlgunas señales indican -conjeturo- hacia la estadía en este puerto en tanto alegoría de un encrucijada del poeta con su decir, a un desencuentro entre aquél y la palabra. Puerto Trakl es lugar donde van a morir los poetas, donde "vagan, cansados y tristes, con carpetas llenas de poemas sin publicar". Allí "mi patria es el silencio". La inclusión de Georg Trakl (1887-1914) en el título y las referencias a él a lo largo del poema, además de constituir un homenaje, apuntan, creo, hacia una interpretación de ese orden. En efecto, una de las vertientes de comprensión que se mencionan usualmente de la complejísima obra del poeta austríaco es considerarlo como el representante máximo del colapso de la confianza del poeta en la palabra y la posibilidad de ésta de ser portadora de la verdad de las cosas y el mundo. (Esta interpretación deja de lado, entre otras, la lectura que lleva a cabo Heidegger en su poderoso ensayo "El Habla en el poema. Una dilucidación de la poesía de Georg Trakl". En ella, en cambio, tras las huellas de un "poema único" urdido a lo largo de toda su obra, la poesía de Trakl aparece máximamente dotada de sentido y portadora de verdad y a éste como "el poeta aún ocultado del país de la tarde, Occidente".)
xHuenún en la descripción de este puerto trakliano y a su vagar por él apela a elementos demasiados desgastados, hasta triviales. No percibo aquí contención, llaneza, economía de lenguaje, sino más bien carencia de recursos, falta de imaginación creadora. La reiteración, por ejemplo de palabras como niebla, neblina, nublado; la visión tópica de un puerto con sus marineros borrachos, bares oscuros, prostitutas "fragantes y cansadas", muelles desolados; la falta de imágenes visuales potentes, tan características de Trakl; una sonoridad plana, sin inflexiones y, sobre todo la ausencia de un destellar de verdad, un pensamiento desplegado a través de esas imágenes visuales y auditivas que bordee lo inefable. Fragmentos sueltos resplandecen, con todo, tales como, "Atravieso este bosque de abetos tormentosos. / Las estrellas caen endulzando / los lejanos abedules. / Silenciosa, una mujer aparece en la niebla / y alumbra mi camino su lámpara sin luz"; ellos recuerdan el talento de Ceremonias y nos colocan a la expectativa de lo que viene.
xpor Cristóbal Solari

JAIME LUIS HUENÚN: CEREMONIAS


Pocos poetas en Chile tan esenciales en tan pocas páginas. Jaime Luis Huenún, joven escritor valdiviano de ascendencia mapuche, ha venido publicando fragmentos de su obra en revistas y antologías con escasa publicidad y una estoica resignación ante el inexorable cáncer que lo asedia. Autor de una única obra Ceremonias y de un texto en gestación, Puerto Trakl, su "estética" se amplía hacia un repertorio cultural que va más allá de los enfoques etnoculturales, las transfusiones mestizas o los discursos indígenas puros.
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Desde la partida este libro es otro. ¿Poesía? Obviamente lo es: hay versos, hay ritmo, hay metáforas, hay canto, hay una simbología que recorre los textos y los rearticula permanentemente para que su lectura pueda hacerse en forma lineal o paradigmática. Pero su "estética" se focaliza en el movimiento y la transformación. No en vano su título es Ceremonias. Es el transfondo de un ritual ancestral el que preside la estructura siempre móvil y cambiante.
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Como canta el proemio de la inicial "Ceremonia del amor" con su entonación arcaica: "Los árboles anoche amáronse indios: mañió e ulmo, pellín/ e hualle, lineo e lingue nudo a nudo amáronse/ amantísimos, peumos/ bronceáronse cortezas, coigües mucho/ besáronse raíces e barbas e renuevos, hasta el amor despertar/ de las aves ya arrulladas/ por las plumas de sus propios/ mesmos amores triunfantes".
xEsta "ceremonia" inicial contrasta con la segunda, la "Ceremonia de la muerte", en donde el tono pausado y elevado de un sujeto que describe su empatia con la naturaleza, la amada y los otros, se transmuta en violencia, asesinato, desolación y angustia.
xLa tercera sección titulada "Ceremonia del regreso" resalta la transgresión del género y se instala en un vórtice de múltiples voces y formas discursivas que incluye una serie de textos fragmentarios que se penetran unos a otros: memoria, diario, testimonio, discurso, parlamento, verso lírico, envíos, "dibujos", notas, crónicas, aforismos, etc. En realidad, se trata de una visión global, de un mosaico, de un mural en que todas las perspectivas se aunan en un canto donde la historia individual y la colectiva, el yo lírico o épico, los túes y los ellos entablan un diálogo por donde transcurre la visión del presente junto con el origen y en cuyo circular retorno se avisora el futuro: "Recuerdo en voz alta los nombres/ de los sitios que habitaron mis abuelos:/ el Molino de Oro camino a Hueyusca,/ el Salto de las Tres Tazas/ donde la piedra hace florecer/ un delgado estero silencioso... Veré saltar las carpas en el río Bueno/ y escucharé a medianoche, la música/ del barco de luz que vuela hacia el mar./ Llevaré flores a las tumbas de esos hombres./ Mañana, me digo, mañana/ cuando amanezca el sol".
xCeremonias es un discurso auténtico, porque se sitúa sin aspavientos en el remolino de una cultura cruzada por todas las contradicciones y ambigüedades de su origen, dejando aflorar las múltiples voces con sus distintas entonaciones. La voz (las voces) de Huenún sin dejar de ser crítica(s) de una realidad silenciada, es a la vez lírica y apoteósica, reposada y elegiaca. Ni enteramente étnico ni totalmente occidental, este diestro poeta de ascendencia huilliche canta sin maniqueísmos ni sobredosis de "otredad", canta "el paso de los hombres/ a relámpago y sangre...la hoguera/ donde arden los huesos del largo sacrificio...la memoria/ que abraza en silencio la sombra/ y la luz".
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Por Naín Nómez